sábado, 7 de marzo de 2026

Cine y Pediatría (843) “Extraño río”, la fluidez de un adolescente

 

La simbología del río es universal y rica: representa el flujo incesante de la vida, el paso del tiempo, la purificación espiritual y la transición entre mundos (nacimiento, muerte, renacimiento). En la mitología, evoca fertilidad y renovación, pero también peligro y olvido, como corriente que arrastra lo viejo hacia lo nuevo. En el arte y en la literatura implica experiencia táctil y sensorial (hapticidad), autodescubrimiento, memoria o huida, cambio personal y conexión con lo natural. 

Hay ríos simbólicos: el Nilo, cuna de la civilización egipcia; el Ganges, río sagrado para la purificación hindú, el Tigris y Éufrates, origen de la escritura y la civilización mesopotámica; el Amazonas, el río más largo y caudaloso, pura biodiversidad y misterio indígena; el Sena o el Támesis, corazón de ciudades simbólicas como París o Londres; y un largo etcétera. Entre estos, como no citar el Danubio, el más internacional de los ríos al atravesar diez países europeos en sus 2.850 km, símbolo de unidad multicultural y diversidad histórica, desde la Selva Negra hasta el Mar Negro. Ha servido históricamente como frontera imperial y "autopista líquida" que conecta cuatro capitales europeas (Viena, Bratislava, Belgrado y Budapest), meandro histórico de imperios (romano, austrohúngaro, otomano), violencia (guerras mundiales, Holocausto) y culturas mestizas (germánicos, magiares, eslavos). Poéticamente, evoca misterio, flujo eterno y melancolía, con aura mitológica de lo profundo y fantasmagórico. Y en el cine es epicentro de una ópera prima, Extraño río (Jaume Claret Muxart, 2025), representa deseo adolescente y abstracción sensorial. 

El director catalán Jaume Claret Muxart se había fajado en el cortometraje, y es ahora con Extraño río cuando firma su primer largo, un viaje iniciático a orillas del Danubio en el que un adolescente vive un despertar del deseo y de la identidad que fractura la imagen idealizada de su familia: su madre Monika (Nausicaa Bonnín), su padre Albert (Jordi Oriol), sus dos hermanos menores y de sí mismo. Es un film sensorial, muy apoyado en cuerpos, tacto, agua y desplazamientos en bicicleta, que propone un debate sobre el deseo, la fuga y los límites de la mirada familiar y social. 

No es la primera vez que Claret Muxart habla de este río, pues ya en el año 2023 firmó el corto Los Danubios, donde un escritor recorre el Danubio en busca del origen del río. Ahora, con Extraño río, la historia no se basa en eventos reales específicos, sino en experiencias personales del director sobre viajes familiares en bicicleta por ese circuito. Y aquí es Dídac (Jan Monter), de 16 años, quien recorre en bicicleta el Danubio con su familia durante un verano de calor y largos paisajes, en un viaje que combina turismo cultural (el padre arquitecto fascinado por edificios, la madre actriz ensayando a Hölderlin por la noche) y convivencia en campings o en sus rutas de cicloturismo. En uno de esos tramos del río, un misterioso chico emerge literalmente de las aguas y se suma al viaje, alterando de forma silenciosa pero intensa la dinámica del grupo. Y ese adolescente misterioso por el que se siente atraído Dídac, Alexander (Francesco Wenz), es una figura ambigua, presentada como una aparición enigmática que aparece y desaparece en este viaje, simbolizando el despertar sexual del protagonista. Un rol alegórico como proyección del deseo de Dídac, sin confirmar si otros lo perciben, lo que deja abierta la interpretación de que podría ser solo su imaginación. 

La presencia del recién llegado despierta en Dídac un deseo confuso y nuevo, mezcla de fascinación erótica, curiosidad y identificación, que se entrelaza con las fricciones típicas con sus hermanos y con la relación cambiante con sus padres. La experiencia se convierte así en un viaje interior: el paisaje del Danubio funciona como proyección de sus emociones, entre la realidad y una dimensión casi fantasmal, en la que no siempre está claro qué es vivido y qué es fantaseado. Didac y Alexander, dos adolescentes apolíneos, realidad y deseo. 

Sus padres conocen (y hablan de ello) la orientación sexual de su hijo hacia otros chicos, y responden a sus preguntas: “Mamá, ¿te recuerdas de tu primer amor?”. En un momento clave, Dídac sorprende a su madre besando a otro hombre en el camping, lo que derrumba de golpe la idea infantil de que sus padres sólo se desean entre sí. Esa herida se traduce en rabia contenida, visible en cómo pedalea y se desplaza, y refuerza la sensación de que todo el viaje es una transición desde la inocencia hacia una mirada más compleja y ambivalente del mundo adulto. 

La película evoca efluvios del cine de Éric Rohmer (La rodilla de Clara, Pauline en la playa, Cuento de verano....). La naturaleza alumbra con sus bosques, caminos, noches cálidas, alguna tormenta, arquitectura que se fusiona con el paisaje...; y todo bajo la influencia mágica del río, en cuyas aguas se esconde el bálsamo de la relajación y la volcánica presencia de las pasiones venideras. Y en el último tercio se produce ese encuentro muy sensorial (primeros planos de piel, agua, vegetación, texturas sonoras) entre los dos adolescentes, donde Dídac le pregunta “¿Cómo te llamas?” y la contestación, en alemán, es “Para ti soy Alexander”. Y su consejo a nuestro protagonista: “Deja que las corrientes decidan por ti”. 

Y termina con la misma sensibilidad que ha manifestado en toda la película, bajo los acordes de la canción “The Fireman is Blue” de Ryder The Eagle, mientras la cámara fluye por el agua del Danubio. Y nos quedamos reflexionando sobre los mensajes centrales, el principal ese despertar sexual e identidad fluida de nuestro protagonista, que no se formula en términos de etiquetas rígidas, sino como experiencia de deseo hacia un otro masculino en un contexto de vacaciones y libertad. Allí donde el río, con su fluir constante, funciona como metáfora de una identidad en tránsito, aún no fijada, donde el deseo puede ser tan cambiante como la corriente y tan ambiguo como la frontera entre fantasía y realidad. Pero también trascienden otros temas, entre ellos la ruptura de la idealización de la familia (ese descubrimiento del deseo extramatrimonial de la madre quiebra la imagen infantil de una familia cerrada, monolítica, y abre la pregunta de qué significa realmente la fidelidad, el amor y el deseo en la vida adulta; allí donde lo que se ve desde la mirada adolescente es sólo una superficie pulida que empieza a agrietarse) y la posibilidad de fuga (esa tentación de apartarse de la familia para seguir el cauce de un deseo propio, con ese encuentro final de dos “cuerpos anónimos” y que deja la idea de que la fuga puede ser más interior que geográfica: un cambio de mirada más que una huida física). 

Se ha interpretado la película como un gesto de valentía dentro de la industria: un cine que privilegia la poesía visual, la ambigüedad y el tiempo sensorial frente a la obviedad narrativa y al entretenimiento inmediato. El cine entendido como experiencia táctil a través de planos que casi invitan a tocar la piel, el agua, el pelo, más que a seguir un argumento clásico. Allí donde el clímax físico se liga al río como imagen del deseo. Allí donde la orientación sexual de este adolescente fluye como las aguas del Danubio, en una historia que permitiría debatir en un cinefórum con adolescentes, aspectos como la tensión entre deseo y culpa, y la diferencia entre “huir” de tu familia y empezar a mirarla con otros ojos.

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Neo-Dividencias. Humanización del Cuidado Neonatal: impacto y estrategias en la UCIN

 

La humanización de la asistencia neonatal abarca muchos aspectos y es un estándar imprescindible. Se centra en la reducción del estrés físico y emocional que experimentan los recién nacidos prematuros y sus progenitores en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), un entorno donde cabe controlar aquellos factores ambientales adversos, tales como la exposición excesiva a la luz y al ruido, que alteran el desarrollo del neonato, contrastando el entorno hospitalario caótico con la naturaleza protectora del útero materno. 

Para mitigar estos efectos, se aboga por la implementación del programa NIDCAP (Programa de Evaluación y Cuidado Individualizado del Desarrollo del Recién Nacido) y el método madre canguro, los cuales fomentan el contacto piel con piel y mejoran los resultados neurosensoriales. Asimismo, debemos enfatizar la importancia de las políticas de puertas abiertas y el apoyo emocional para restaurar el vínculo entre las familias y sus neonatos vulnerables. A pesar de los beneficios demostrados de estos cuidados centrados en el desarrollo, los datos revelan obstáculos institucionales significativos, incluidos los elevados costes de formación y la variabilidad en los niveles de implementación entre distintos centros hospitalarios. Cabe seguir apoyando estos aspectos para transformar los entornos clínicos en espacios de crianza que prioricen el bienestar integral de la unidad familiar. 

Profundicemos en algunos aspectos. 

a) ¿Cuáles son los pilares principales de la humanización del cuidado neonatal? 

La humanización de la asistencia neonatal se considera un avance fundamental en la neonatología del siglo XXI, desplazando el enfoque desde las intervenciones puramente técnicas hacia las necesidades del recién nacido y su familia. 

- Cuidados Centrados en el Desarrollo y la Familia (CCD). Constituye el marco general de la humanización y se divide en tres áreas de intervención: 
• Optimización del macroambiente: control de estresores externos como la iluminación y el ruido. 
• Optimización del microambiente: enfoque en la experiencia inmediata del bebé, incluyendo la postura, la manipulación y el manejo del dolor. 
• Intervenciones familiares: facilitar y maximizar el papel de los padres como cuidadores primarios. 

- Método madre canguro (MMC). Identificado como un pilar fundamental, el contacto directo piel con piel reduce la morbilidad, mejora la ganancia ponderal y es vital para fortalecer la relación materno-filial y la autoeficacia parental. 

- Filosofía NIDCAP.  Basado en la teoría sinactiva, este programa humaniza el cuidado al: 
• Utilizar las respuestas conductuales del lactante para guiar y reestructurar las actividades asistenciales. 
• Respetar los ciclos de sueño-vigilia y los signos de autorregulación o estrés. 

- Protección y promoción de la lactancia materna (IHAN). Incluye el apoyo técnico para resolver problemas de lactancia y la creación de un entorno protector para el vínculo afectivo. 

- Confort ambiental y físico. Cambios prácticos para reducir los "estímulos anárquicos": 
• Control acústico y lumínico: reducción del volumen de alarmas, uso de cobertores en incubadoras e iluminación gradual. 
• Cuidados posturales: uso de "nidos" y rodetes para mantener la flexión, proporcionando seguridad y promoviendo la autorregulación. 
• Manejo del dolor: minimización de procedimientos invasivos y uso de medidas de confort (succión no nutritiva, sacarosa oral). 

- Unidades de Puertas Abiertas y soporte familiar 
• Acceso 24 horas: eliminación de las barreras de horario de visita. 
• Apoyo integral: qsistencia psicológica para gestionar la ansiedad y depresión postparto en el contexto de la UCIN. 
• Capacitación parental: talleres de reanimación cardiopulmonar (RCP) y cuidados básicos para la transición al hogar. 

b) ¿Cómo beneficia el método madre canguro (MMC) al desarrollo del bebé? 

El MMC, definido como el contacto directo piel con piel entre el recién nacido y el pecho de sus progenitores, aporta beneficios vitales para el desarrollo integral del bebé, especialmente en neonatos pretérmino. Los beneficios se agrupan en las siguientes áreas: 
• Desarrollo físico y clínico: el método favorece una mejor ganancia ponderal (peso) y un mejor desarrollo neurosensorial. Además, se asocia con una menor morbi-mortalidad y permite reducir significativamente la estancia hospitalaria del lactante. 
• Vínculo y bienestar emocional: mejora la calidad de la relación padres-hijos, lo cual es esencial para contrarrestar el impacto negativo de la UCIN, donde el bebé suele estar privado de sus ciclos biológicos y de su "econicho" natural. El contacto físico proporciona seguridad y calma, facilitando la autorregulación del neonato. 
• Nutrición inmunológica: la práctica del MMC favorece la lactancia materna, pilar fundamental para el desarrollo del sistema inmune y la nutrición óptima del bebé. 
• Estimulación positiva: en el marco de unidades abiertas las 24 horas, este método permite que el bebé reciba caricias y voz suave, lo que humaniza su experiencia y ayuda en su desarrollo dentro del entorno hospitalario. 

En conjunto, el MMC se considera uno de los pilares de la humanización en neonatología, ya que adapta los procesos a las necesidades biológicas y emocionales del niño, y no al revés. 

c) ¿Cuál son los beneficios de las unidades abiertas 24h? 

Las unidades neonatales abiertas 24 horas son una pieza clave en la humanización de la asistencia, ya que eliminan las barreras horarias y permiten que los padres dejen de ser considerados "visitas" para convertirse en los cuidadores principales. Los beneficios de este modelo se extienden al bebé, a los padres y a la dinámica asistencial: 
• Fomento de los pilares del cuidado: una unidad abierta favorece directamente la implementación del MMC y la lactancia natural, ya que el contacto piel con piel y el amamantamiento no dependen de un horario rígido, sino de las necesidades del binomio madre-hijo. 
• Mejor desarrollo del recién nacido: el acceso permanente permite ofrecer un cuidado maternal continuo (como caricias y voz suave) y agrupar las intervenciones médicas respetando los ciclos de vigilia-sueño del bebé, lo que reduce su estrés. 
• Empoderamiento y entrenamiento de los padres: facilita que los progenitores reciban una información más veraz y progresiva. Además, permite un mejor entrenamiento en cuidados básicos y medidas de RCP, lo que hace que la transición al hogar sea mucho más sencilla y segura. 
• Apoyo emocional y psicológico: al estar presentes, los profesionales pueden detectar mejor signos de ansiedad o depresión en los padres y ofrecerles soporte psicológico de manera oportuna. La unidad abierta transmite a las familias que son bien recibidas y que su presencia es fundamental para la salud del niño. 
• Humanización del entorno: este modelo suele ir acompañado de mejoras físicas como sillones adecuados, salas de descanso para madres lactantes utilizables las 24 horas y espacios que preserven la intimidad y confidencialidad. 

En España, la implementación de la entrada libre de padres ha mostrado un avance significativo: mientras que en 2005 solo el 10% de las unidades permitía el acceso libre, para el año 2012 esta cifra aumentó al 82% y en 2019 ascendía al 93% . Si cabe decir que en la pandemia coronavírica estás cifras cayeron de forma preocupante, aunque se han recuperado y solo cabe mejorarlas. 

Os dejamos un vídeo divulgativo elaborado sobre el tema (en en español y en inglés) sobre la humanización del cuidado neonatal en la UCIN.

 

lunes, 2 de marzo de 2026

Bioética y ensayos clínicos en Pediatría

 

Los fundamentos éticos y los desafíos prácticos de realizar ensayos clínicos en pediatría (EC) se estructuran en torno a los cuatro principios de no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia. Vale la pena destacar la grave problemática de la orfandad terapéutica, señalando que muchos niños y niñas reciben tratamientos sin evidencia científica suficiente, lo que hace necesaria una investigación rigurosa pero protegida. Y cabe advertir sobre los peligros del conflicto de intereses entre los investigadores y la industria farmacéutica, la cual suele priorizar fármacos rentables sobre otras necesidades médicas. En este sentido, la transparencia en las revistas biomédicas es crucial para combatir sesgos comerciales que puedan comprometer la integridad de la medicina basada en la evidencia. Como profesionales de la salud infantil debemos abogar por un equilibrio que integre la experiencia clínica con las preferencias de los pacientes para garantizar una atención pediátrica justa y segura. 

Desgranemos un poco más estas reflexiones a través de seis puntos que vale la pena destacar. 

a) ¿Cuáles son los principios éticos en la investigación pediátrica? 

Los principios éticos en la investigación pediátrica se basan en los cuatro principios fundamentales de la bioética, los cuales se estructuran en dos niveles de prioridad según el modelo de Diego Gracia: 

Primer nivel: incluye los principios de no maleficencia y justicia, que representan la "ética de mínimos" exigible a todos. 
Segundo nivel: comprende los principios de autonomía y beneficencia, asociados a la "ética de máximos" y al proyecto de vida de cada individuo. 

Veamos la aplicación de estos principios bioéticos en los ensayos clínicos en Pediatría. 

- No Maleficencia: se identifica con el precepto hipocrático “primum non nocere”. En investigación, implica que el uso de placebos solo se justifica bajo premisas concretas y que realizar estudios con un número insuficiente de sujetos es tan maleficente como someter a riesgos innecesarios a demasiadas personas. Además, los estudios sin beneficio terapéutico se consideran, en principio, con una relación beneficio/riesgo desfavorable. 

- Justicia: exige criterios de selección de sujetos no discriminatorios. Prohíbe incluir poblaciones vulnerables o no competentes (como los niños) a menos que la investigación sea imprescindible en ellos, y veta realizar investigaciones en países en vías de desarrollo con fármacos que solo podrán costearse en países desarrollados. 

• Autonomía: su aplicación formal es el consentimiento informado, el cual debe garantizar la voluntariedad (sin coerción), proporcionar información adaptada y asegurar la comprensión. En sujetos no competentes, como muchos pacientes pediátricos, este consentimiento se solicita por sustitución a sus representantes. 

• Beneficencia: obliga a realizar estudios preclínicos que aseguren eficacia y seguridad, minimizando riesgos para que sean menores al mínimo posible. Los beneficios esperados deben ser al menos comparables a las alternativas existentes y se debe prever un "tratamiento de rescate" si es necesario. 

Analicemos algunas condiciones específicas para la investigación en la infancia, dado que los niños y niñas no son "adultos pequeños" y requieren una protección especial. Para que un niño participe en un ensayo clínico, se deben cumplir estas cinco condiciones: 1) el estudio debe ser de interés específico para la población infantil; 2) el bienestar del niño debe prevalecer siempre sobre el interés de la ciencia; 3) el consentimiento informado debe ajustarse a los requerimientos legales para menores de edad; 4) el protocolo debe ser aprobado por un Comité de Ética (CEIC) que cuente con expertos en Pediatría; 5) se deben seguir las directrices de la Agencia Europea para la Evaluación de Medicamentos. Finalmente, se prohíbe cualquier tipo de remuneración a los padres o al niño por su participación, reforzando la integridad ética del proceso. 

b) ¿Cómo afecta el conflicto de intereses a los ensayos clínicos? 

El conflicto de intereses se define en los documentos como una situación en la que el juicio de un profesional sobre un interés primario (como la salud de los pacientes o la integridad de la investigación) se ve indebidamente influenciado por un interés secundario, que suele ser de tipo económico o personal.

Y este fenómeno afecta a los EC de diversas maneras fundamentales: 

- Sesgo en la generación de la "evidencia". Porque el conflicto de interés altera lo que se llega a conocer como "verdad científica". Las fuentes señalan que la evidencia es mucho más visible cuando favorece los intereses comerciales que cuando favorece los intereses de los pacientes. Esto da lugar a una "medicina sesgada por la evidencia" (evidence-biased medicine), que limita los resultados reales de la “medicina basada en la evidencia” al priorizar fármacos rentables sobre cambios en el estilo de vida o medicamentos para patologías comunes sobre fármacos huérfanos o tratamientos para enfermedades raras. 

- Corrupción del proceso de investigación por fines de marketing. Porque las empresas pueden utilizar los EC como herramientas de promoción en lugar de instrumentos puramente científicos. Algunas formas de esta corrupción incluyen ensayos promocionales (diseñados para inducir la prescripción o facilitar el cambio terapéutico hacia un nuevo producto), vigilancia post-marketing (utilizada en ocasiones para mantener el contacto comercial con el prescriptor más que para seguridad real), manipulación de parámetros (ajuste de dosis o uso de placebos y ensayos de "no inferioridad" de forma estratégica para obtener resultados favorables al producto comercial) 

- Sesgo de publicación y manipulación de resultados. Porque el conflicto de interés afecta directamente lo que llega a las revistas biomédicas. Los investigadores y promotores pueden caer en prácticas como no publicar resultados negativos, manipular los resultados para que parezcan más favorables, mantener resultados como confidenciales por intereses comerciales o influir en la política editorial de las revistas. 

- El problema de la "inmunidad percibida". Un punto crítico es que el principal obstáculo del conflicto de intereses es la percepción subjetiva de los profesionales: casi todos los investigadores creen que no serán objeto de su influencia, lo que los hace más vulnerables a sesgos inconscientes. 

Para mitigar estos efectos, las revistas biomédicas exigen actualmente la declaración de conflictos de intereses como parte de los requisitos de uniformidad para manuscritos. Y es responsabilidad de todos los actores (médicos, industria, autoridades y editores) exigir rigor metodológico y ético para equilibrar el dominio de las farmacéuticas con fuentes de información independientes. 

c) ¿Qué papel juegan los pediatras en los comités éticos? 

Los pediatras desempeñan un papel fundamental y preceptivo en los comités de ética, especialmente en los Comités de Ética de Investigación Clínica (CEIC), cuando se evalúan estudios que involucran a menores. Su función principal se resume en los siguientes puntos: 

- Presencia como expertos obligatorios: una de las cinco condiciones indispensables para que un niño participe en un EC es que el protocolo sea aprobado por un CEIC que cuente con expertos en Pediatría. Su presencia garantiza que el comité posea las competencias necesarias para evaluar de forma adecuada esa etapa de la vida. 

- Garantía de protección especial: los pediatras en estos comités velan por que los niños reciban una protección especial en el ámbito de la investigación, asegurando que el bienestar del niño prevalezca siempre sobre cualquier otro interés. 

- Conciliación entre metodología y ética: actúan como evaluadores que deben equilibrar la necesidad de una metodología rigurosa con el cumplimiento estricto de los principios éticos, evaluando la utilidad potencial y la seguridad probable de las intervenciones. 

- Supervisión del consentimiento y legalidad: se encargan de verificar que la obtención del consentimiento informado se ajuste estrictamente a los requerimientos legales y éticos específicos para los menores de edad. 

- Evaluación de la pertinencia del estudio: participan en determinar si el EC es de interés específico para la población infantil y si la investigación no podría realizarse de manera igual de efectiva en adultos, evitando el uso innecesario de niños en experimentos. 

En definitiva, su papel es asegurar que la investigación pediátrica se aleje de la improvisación y se base en la mejor evidencia científica sin comprometer la integridad del menor. 

d) ¿Cómo se gestiona el consentimiento informado en los menores de edad? 

La gestión del consentimiento informado en menores de edad es el procedimiento formal para aplicar el principio bioético de autonomía. Dado que los niños son considerados sujetos no autónomos o no competentes, su gestión sigue directrices específicas para garantizar su protección. Así, el proceso se gestiona bajo los siguientes pilares: 

- Consentimiento por sustitución. Cuando el sujeto de la investigación es un menor (considerado no competente), el consentimiento informado se solicita por sustitución a sus representantes legales. No obstante, el consentimiento informado sigue siendo un requisito imprescindible para cualquier EC pediátrico. 

- Elementos fundamentales del proceso. Para que el consentimiento sea válido, la gestión debe asegurar tres elementos clave: 1) voluntariedad (se debe eliminar cualquier tipo de presión, ya sea persuasión, manipulación o coerción, en la relación médico-paciente), 2) información adaptada (se debe proporcionar la información mínima necesaria, adaptándola para que pueda ser comprendida; se pueden seguir criterios como el del "médico razonable" o el del "paciente razonable"); 3) comprensión (es responsabilidad del investigador asegurar que los representantes comprendan plenamente los riesgos y beneficios). 

- Requisitos de formato y legalidad. La gestión del consentimiento en la edad pediátrica no es solo un acto administrativo, sino un compromiso ético y legal: 
• Formato: debe obtenerse de forma tanto oral como escrita. 
• Ajuste legal: la obtención debe ajustarse estrictamente a los requerimientos específicos que la legislación establece para los menores de edad. 
• Supervisión: el protocolo, incluyendo el proceso de consentimiento, debe ser aprobado por un CEIC que cuente con expertos en Pediatría. 

- Prohibición de remuneración. Un aspecto crítico en la gestión ética del consentimiento en menores es la prohibición de cualquier tipo de remuneración a los padres o al niño por su participación, con el fin de evitar incentivos que comprometan la decisión voluntaria y desinteresada. 

En resumen, la gestión del consentimiento en menores busca equilibrar la necesidad de investigación científica con la máxima protección del bienestar del niño, el cual debe prevalecer siempre sobre los intereses de la ciencia 

e) ¿Qué desafíos éticos presentan los medicamentos huérfanos y enfermedades raras? 

La investigación y el tratamiento de las enfermedades raras mediante medicamentos huérfanos presentan desafíos éticos significativos, centrados principalmente en la equidad y la protección del paciente pediátrico. 

- La orfandad y la ignorancia terapéutica. El desafío ético más prominente es la orfandad terapéutica, la cual es calificada en las fuentes como éticamente inaceptable. Se argumenta que, si bien es necesario proteger a los niños de los riesgos de la investigación, es aún más urgente protegerlos de la ignorancia terapéutica. Esta ignorancia se produce cuando se utilizan medicamentos no aprobados específicamente para la población infantil, lo que convierte la falta de investigación en un riesgo por sí misma. 

- Sesgo de la "medicina sesgada por la evidencia". Existe un conflicto ético derivado de los intereses comerciales de la industria farmacéutica. Las fuentes indican que la "evidencia" científica es mucho más visible cuando favorece los intereses comerciales que cuando favorece los intereses de los pacientes. Esto genera un sesgo donde la investigación se inclina hacia fármacos rentables (como vacunas o tratamientos para el TDAH), dejando en un segundo plano a los fármacos huérfanos y a los cambios en el estilo de vida. 

- Falta de motivación de la industria. Un reto constante es la débil motivación de la industria farmacéutica para evaluar medicamentos en niños y en enfermedades poco comunes. Esto se debe a: 1) dificultades técnicas, éticas y afectivas inherentes a la edad pediátrica; 2) la imposibilidad de extrapolar siempre los datos de adultos a niños; 3) la baja rentabilidad económica de los medicamentos destinados a grupos reducidos de pacientes. 

- Justicia y accesibilidad. Desde el principio de justicia, se plantea el desafío de la selección de sujetos y el acceso al fármaco resultante. Es éticamente cuestionable realizar investigaciones de fármacos que, por su elevado coste, solo podrán ser costeados por países desarrollados, lo que supone una forma de discriminación social. Las enfermedades raras (como las enfermedades de Hurler, Sanfilippo o Morquio, y otras 6.000 más al menos) se identifican como el nuevo reto del siglo XXI, requiriendo que los comités de ética cuenten con expertos capaces de balancear la calidad metodológica con la protección de estos sujetos vulnerables. 

f) ¿Cómo se define el concepto de ignorancia terapéutica infantil? 

El concepto de ignorancia terapéutica infantil se refiere a la falta de evidencia científica y de EC específicos para los tratamientos aplicados a la población pediátrica. Este fenómeno se manifiesta en el uso habitual de medicamentos que no han sido aprobados para su uso en niños: 
- En atención primaria: se estima que entre un 11% y un 33% de los niños reciben fármacos no aprobados para su edad. 
- En el ámbito hospitalario: esta cifra asciende de manera alarmante, situándose entre el 25% y el 66% de los niños hospitalizados. 

Dejar a los niños en un estado de "orfandad terapéutica" - donde se les administran fármacos sin el respaldo de estudios adecuados - es considerado éticamente inaceptable. Y cuáles son las causas de esta ignorancia terapéutica. Pues, al menos, una de las siguientes: 

- Retardo en la evaluación: existen dificultades técnicas, éticas y afectivas propias de la edad pediátrica que retrasan el estudio de nuevos fármacos. 

- Falta de motivación comercial: la industria farmacéutica muestra una "débil motivación" para investigar en niños debido a la complejidad del proceso y a que los datos de adultos a menudo no son extrapolables. 

- Medicina sesgada por la evidencia: la investigación tiende a centrarse en fármacos rentables para intereses comerciales (como tratamientos para el TDAH o vacunas comunes) en lugar de abordar las necesidades reales de salud de todos los pacientes pediátricos o de aquellos con enfermedades raras. 

En resumen, la ignorancia terapéutica es el riesgo al que se expone a los niños cuando la medicina se basa en la improvisación o en la extrapolación de datos de adultos por no contar con una metodología rigurosa adaptada a su edad. 

En este video divulgamos algunos aspectos clave sobe este relevante tema de la bioética asociada a los ensayos clínicos en Pediatría, producto de una conferencia impartida en el Congreso de la Asociación Española de Pediatría hace unos años.